viernes, 29 de julio de 2016

Satán...epílogo de la novela LA TRATA...


   
Link a La trata. Corrupción e indiferencia..http://myBook.to/Latrata
 
Como araña que teje su trampa mortal, como el agua que se desliza silenciosamente hasta inundarlo todo, como la humedad que va lamiendo sin sentirla las paredes hasta destruirlas, así de sutil tejió su red aquél mal hombre que tenía en sus manos la inocencia de quien apenas abría los ojos a la vida.

Una belleza sencilla, como la de las flores que la rodeaban, no parecía ser compatible con la dolorosa infancia signada por el abandono, la pobreza y la ignorancia, que la llevaron a ser vendida como ganado.

Un torrente de palabras fáciles salía de los labios del Satán con mirada transparente. Promesas de una mejor vida para la inocente de apenas 14 años, que tranquilizaron la conciencia de la madre que, agobiada por el hambre de los más pequeños de sus hijos, se aferró a creer en ellas y así solucionar sus problemas inmediatos, pretendiendo no ver más allá de lo que se le prometía.

Llevada a un mundo desconocido, enorme, y terriblemente cruel; violada, golpeada, escarnecida; obligada a consumir y a venderles droga a los clientes que le imponían, vio los cielos abiertos cuando alguien dejó por allí descuidado un filoso cuchillo.

Se lo llevó a su cama, y antes de caer rendida por el terrible cansancio de haber “atendido” 20 hombres en su jornada laboral, y sin dudarlo ni un instante, se clavó la enorme hoja en el vientre, y se tapó cuidadosamente...

ADELFA MARTÍN

martes, 26 de julio de 2016

¡ale, vida!



No permitas saque el dedo del renglón
ni distraiga mi poco tiempo en nimiedades.
Acogeré a todos, sin ambajes,
y sin taches a su oscura sin razón

¡Total!

ha de ser más leve el equipaje
y le dará un nuevo aliento al corazón
que necesita de apapachos y coraje
para el salto mortal sin protección

¡Ale,  vida!

que no falten la entereza
el orgullo sin soberbia, ni el valor
ni tampoco se escatime la nobleza
que distingue entre santo y pecador

Que perdone quien se sienta con agravio.
No es el caso del sencillo versador
que convierte un poema en oración
y se oye como cántico en sus labios

  Adelfa Martín



domingo, 10 de julio de 2016

a vuelapluma...















Me llevaré mi vida cuando me vaya
dejándote en las manos de nuevo dueño
y cuando el viento sople oirás quedito
que aquello que vivimos fue solo un sueño 


¡No entristezcas comparsa de otros ayeres
que los mañanas vuelven irremediables!


Y aunque la vida mía ya no te cante
una música nueva será el baluarte
en futuros ignotos y en agonías
que cantarán tu canto al despertarte


Adelfa Martín

jueves, 7 de julio de 2016

evítame









Evítame la tristeza de mirarte a los ojos
y que veas en ellos que ya no eres el mismo
que de tanto creerte “la” persona importante
se te olvidó muy fácil lo que es ser amigo

Evítame la pena de gritarte con rabia
que  destruiste todo lo que creí por años
que éramos iguales, de una sola camada,
de esa raíz profunda  que ni la tala daña

Evítame el dolor de saberte un extraño
cual si jamás hubiese escuchado tu llanto
cuando reír nos era tan fácil como un canto
pues ese es un misterio, que aún no desentraño

Evítame el disgusto de mirarte a la cara
queriendo realmente darte una bofetada
y preguntarte luego donde quedó tu alma
que siempre yo veía, aunque tú la ocultaras

Evítame por Dios el resto de mi vida
para que aún mantenga una luz de esperanza
pues ya que yo no creo en odio ni venganza
prefiero seguir siendo la tonta empedernida.



ADELFA MARTÍN

miércoles, 22 de junio de 2016

morir despacio

 




Morir despacio
(Pensamientos al vuelo)


Morimos despacio aceptando la derrota antes de tiempo, sospechando de enemigos invisibles, de alguna maldad inexistente, o de amores que traicionan; permitiendo que nuestra autoestima quede hecha jirones.

Morimos despacio mientras criticamos al vecino diferente, cuando la desconfianza nos ahoga, nos creemos superiores, o no sabemos perdonar.

Morimos despacio cuando juzgamos, o cuando el color de la piel nos importa.

Morimos despacio cuando pensamos que las cualidades humanas son menos importantes que el poder o el dinero.

Morimos despacio cuando nos sentimos fracasados, comparando nuestros logros con los ajenos.

Morimos despacio cuando no nos aceptamos.

Morimos despacio al darle a otro poder de decisión sobre nuestra felicidad, inhibiendo nuestro propio libre albedrío.

Morimos despacio cuando amamos más al prójimo... que a nosotros mismos...


ADELFA MARTÍN

viernes, 17 de junio de 2016

quisiera escribir versos














De mi poemario: Seguiré arando 
en el desierto. 


Quisiera escribir versos
que hablaran de ternura,
de amores, de canciones
de sueños y aventuras
de alegrías y risas
de riqueza  y fortuna
.
Pero miro mi entorno
y solo siento rabia
cuando veo miserias
y hambre e ignorancia
poblados sin doctores
sin maestros…sin nada.

Cuando cierran refugios
por la falta de “lana”
mientras los candidatos
la gastan a brazadas

Quisiera escribir versos
que borraran las lágrimas
de tanto niño huérfano
por culpa de las mafias.

De las madres que buscan
a sus hijas robadas
de las que son cautivas
y también traficadas

 Quisiera escribir versos
 que te den esperanza
 aunque sean utopías
 que te inunden el alma

Pero hoy  solo puedo
decir mi letanía:

 Que ante tanta barbarie
 morimos cada día
 dejando hecha jirones
 y a trocitos… la vida


 ADELFA MARTÍN


miércoles, 15 de junio de 2016

promesas
















DE MI POEMARIO:  
SEGUIRÉ ARANDO EN EL DESIERTO.
myBook.to/POEMASLIGHT

Pegada a tus recuerdos
cintura embravecida
aguijones oscuros
que me roban la vida

Mentiras y verdades
pales en el pecho
oscuras tempestades
canción del embeleso

Grítale fuerte al alba
y deja salir tu pena
alza la vista al cielo
libera tu condena

Padecer, si padeces
te lo tienes ganado
ataste con cadenas
cerraste con candado

Olvidemos las cosas
que un día prometimos
limpien los caminantes
las piedras del camino

Que los vientos del sur
se lleven la inocencia
olviden la oración
 y no pidan clemencia

Las azucenas blancas
que un día me trajiste
llévalas a mi tumba
y no te pongas triste

                                                  
ADELFA MARTÍN