LA COMPUTADORA Y LA SOLEDAD
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(¿Caemos todos en ese mal, o es una nueva forma de comunicación?)
La soledad es más común de lo que creemos. Pero no la soledad que se elige para siempre o por ratos, por voluntad propia, para encontrarnos con nosotros mismos. La soledad, como he dicho a veces…que no es impuesta. Me refiero a la soledad en compañía, a la que viven personas que están insertas en un grupo familiar, que tienen amigos, trabajo, ocupaciones. La que notamos en quienes, a pesar de lo anterior, se aferran por ejemplo al Internet, a los “amigos” virtuales, a estar horas y horas ante la pantalla de la computadora, no trabajando, creando, leyendo, sino hablando de si mismos, haciendo amigos. Entrando a cuanto chat existe, dándole sus datos de mail o Messenger a quien se lo pida, visitando cientos de blogs dejando recados a veces sin fondo ni forma, pues se nota que ni se ha leído a la persona que se visita, sino con el fin de acrecentar la lista, de que esos contactos se vuelvan recíprocos para aumentar el caudal que llene los vacíos, la ¿soledad?, la… ¿irrealización personal?
Convierten a la computadora en una extensión de si mismos, en un elemento indispensable para relacionarse con otras personas, cuentan sus vidas, su intimidad, hablan de su familia como si de una conversación personal se tratara, y no de pasada, sino con lujo de detalles. Nos refieren no solo cosas personales, sino de parientes y amigos, de casamientos, cumpleaños, problemas escolares, desempleo...divorcios, es mas, hasta algún que otro chisme de la amiga o de la vecina, que por supuesto no conocemos, ni conoceremos…
¿Estamos ante una nueva forma de vida, de relación humana, de… “comunicación”?, ¿o estamos ante la soledad en su sentido mas puro y patètico, que ha vivido la humanidad a pesar de que como jamás en toda la historia, la tierra está superpoblada? Es algo para pensarse, incluso para reflexionarse.
No soy sicòloga o sociòloga, por lo tanto mis palabras se deben únicamente a lo que he acumulado en el conocimiento de mis semejantes desde un punto de vista totalmente empírico, pero basado en la experiencia y en la observación.
Nací antes de la televisión, por lo tanto he mirado como han crecido y evolucionado los medios y la tecnología que hoy tenemos al alcance, desde la ida del hombre a la luna, hasta verlo comunicarse por aparatos tan pequeños que caben en la palma de la mano, y segùn esto ha sucedido, paralelamente se ha ido perdiendo la conversaciòn directa; no hablemos de una buena partida de ajedrez (o de dominò), la discusión sobre el ùltimo libro, o una simple plática para recordar cosas pasadas o para escuchar las historias de los mayores.
Creo que todo lo exagerado tiene mal fin. Pienso que la dependencia de lo que sea a lo que nos aferremos, pero sobre todo, lo que nos aísle de la vida real, de la que tenemos a veces incluso dentro de nuestras propias casas, y que dejamos de lado por estar sentados frente a la computadora, o mirando la TV por cable horas y horas, hace que nos perdamos de saber que le sucede a alguno de nuestros hijos o a la pareja, que vayamos perdiendo lo que ha caracterizado al ser humano, que es gregario y que necesita de sus semejantes, del contacto físico y cercano.
Sin embargo, es demasiado evidente que esta sociedad moderna ha producido un nuevo tipo de soledad, y una nueva manera para que las personas cumplamos con nuestra necesidad básica de contacto requerida para no perder la salud mental, y eso se evidencia, como en ninguna otra forma de relación creo yo, a través del Internet.

ADELFA MARTÌN