(Lo ùnico real de este cuento son los
nombres de los personajes,
nombres de los personajes,
sacados de la mitologìa Maya)
Uno de los tantos cenotes en el
Estado de Quintana Roo (Cancùn)
SAC- NICTÈ
Sac-Nictè, poseedora de una belleza incomparable, era la hija mayor del gran guerrero y rey entre los reyes Chan Chaahk. Princesa era porque así había nacido y le hubiera correspondido por derecho ser la heredera de su padre, pero lamentablemente era mujer. Desde su nacimiento y a pesar del enorme amor y devoción que este le profesaba, sabía que su trono lo heredaría su hijo Ulil, quien según afirmaba con tristeza, no tenía la garra suficiente para gobernar como se debía, tan vastas posesiones.
Un enorme palacio con decoraciones que relumbraban a lo lejos bajo los ardientes rayos del sol, había sido construido alrededor de un maravilloso y profundo cenote, al cual la gente le atribuía poderes mágicos. Para su realización el rey Chan Chaahk había traído a los más renombrados constructores y reconocidos artistas de su reino y a los que pudo raptar de reinos vecinos, a los cuales llegó a hacerles la guerra con tal de apoderarse de sus artesanos.
Al fondo de estas maravillas destacaba una extraordinaria pirámide, desde la cual los sacerdotes realizaban sus ritos sagrados y las mediciones constantes del cielo, no solo para lo que era necesario saber con respecto al presente y al futuro, sino para dar a su rey las buenas nuevas que lo ayudaran en sus conquistas y a los campesinos la orden precisa de cuando sembrar y recoger las excelentes cosechas de maíz que solían ser inmejorables. En el foso de la pirámide se encontraba preparada desde hacía mucho, la que sería última morada de Chan Chaahk.
El acceso al cenote sagrado estaba prohibido. Solo contadas personas se le habían acercado, y menos aun eran las que podían decir con verdad que se hubieran bañado en el. Se tejieron toda clase de historias alrededor de las bondades y peligros que guardaba este cenote; unas que lo consideraban la fuente de la eterna juventud, y otras por el contrario decían estaba habitado por criaturas malignas del inframundo, las cuales poseían a quienes se atrevieran a nadar en sus oscuras y misteriosas aguas. De todo aquel fantàstico lugar, el cenote era precisamente el sitio preferido de la princesa Sac-Nictè, la cual junto a sus doncellas se pasaba diariamente varias horas en el.
En una ocasiòn que escuchaba a su padre lamentarse del débil comportamiento de su hijo el príncipe Ulil, preocupado además porque se avecinaban días difíciles según le habían anunciado sus sacerdotes, se le ocurrió una idea que puso en práctica de inmediato. Le pediría al hombre al cual estaba destinada, el príncipe Canek, y quien cumplía todos sus caprichos, le enviara a su mejor guerrero, pues quería que alguien fuera entrenado para la guerra en el mas absoluto secreto.
Ella y su hermano se parecían mucho físicamente, pero ahì terminaba todo, pues el carácter indomable, rebelde y fuerte de Sac-Nictè, el rey lo hubiera deseado para su heredero.
Tal como pedido, el guerrero enviado por el príncipe Canek, fue llevado con toda clase de precauciones ante la princesa, la cual en pocas palabras le dijo lo que deseaba. Te quedarás indefinidamente a vivir aquí, permanecerás oculto de la vista del rey y sus cercanos colaboradores, particularmente de los sacerdotes, y todos los días antes del amanecer, cuando nadie se atreve a acercarse al cenote sagrado, allí nos encontraremos, pues deseo que me prepares para la guerra. Quiero comandar los ejércitos de mi padre cuando llegue el momento. De tu presencia sabrán únicamente mis allegados, los cuales guardarán silencio so pena de su propia vida…Y así se hizo…
Aproximadamente un año después de iniciado el riguroso entrenamiento y sin que hubiese sido descubierto, el rey Chan Chaahk cayó gravemente enfermo. Toda la antigua sabiduría y conocimiento de los curanderos no bastaron y el rey de reyes entregó su espíritu a los dioses que habían sido venerados por su estirpe desde tiempos inmemoriales, y sus despojos, previa preparación de varios días, fueron sepultados en el foso de la gran pirámide que lo esperaba, con toda clase de honores y profusión de ofrendas para que lo acompañaran en su camino a la otra vida.
Rápidamente desde lugares distantes, en cuanto se supo del fallecimiento de Chan Chaahk, no faltaron los que enterados de la debilidad del heredero, comenzaran a cavilar sobre la posibilidad de apoderarse del reino más poderoso y rico conocido hasta entonces. Algunos pensaron en ofrecer matrimonio a la princesa Sac-Nictè, pero al estar comprometida con el príncipe Canek, sabían que este sería otro enemigo a vencer, así que mejor se decidieron por hacer la guerra.
Veloces mensajeros hablaban de tropas que se armaban rápidamente, y que seguramente provendrían de varios frentes, pues pequeños príncipes habían unido sus intereses para atacar al grande y poderoso reino de Chan Chaahk.
Sac-Nictè, igualmente en secreto, tomó prisionero a su hermano y lo mandó encerrar con toda clase de cuidados y miramientos en un lugar donde no pudiera ser encontrado. Con la complicidad de sus allegados, se vistió para la guerra, contando por cierto con la ayuda incondicional de su prometido, el príncipe Canek.
Era un ejército poderoso y la bravura de quien los comandaba asombraba a todos, pues no entendían como había sido que el príncipe Ulil, a quien casi no conocían pero del que no se hablaba muy bien, tuviera la fiereza y el don de mando que mostraba en batalla, dando ordenes muy acertadas y aplicando estrategias de combate tan inteligentes, que en poco mas de dos días los llevaron a la completa derrota de sus enemigos. A los guerreros mas distinguidos, propios y extraños, les fue hecho el honor de arrancar su corazòn y lanzarlos en el cenote sagrado, para que encontraran el camino hacia la eternidad dichosa, gesto que solo era ofrecido a los mas valientes.
Sac-Nictè y el prìncipe Canek como era de esperarse contrajeron matrimonio, y su reino creció en abundancia y generosidad para con los suyos y sus vecinos. Esta prosperidad duró varios siglos… Asimismo, las leyendas que se tejieron alrededor del poderoso y a la vez misterioso lugar, traspasaron fronteras.
Otras fueron las circunstancias que llevaron a la desaparición del fabuloso reino de Chan Chaahk, las cuales no se conocen por cierto, pero jamás se dejó de hablar de los poderes atribuidos al inaccesible cenote sagrado.
Sac-Nictè y el prìncipe Canek como era de esperarse contrajeron matrimonio, y su reino creció en abundancia y generosidad para con los suyos y sus vecinos. Esta prosperidad duró varios siglos… Asimismo, las leyendas que se tejieron alrededor del poderoso y a la vez misterioso lugar, traspasaron fronteras.
Otras fueron las circunstancias que llevaron a la desaparición del fabuloso reino de Chan Chaahk, las cuales no se conocen por cierto, pero jamás se dejó de hablar de los poderes atribuidos al inaccesible cenote sagrado.
Todavía hoy existen personas que al aventurarse por aquéllas tierras de cuyas maravillosas construcciones apenas quedan vestigios, juran que al acercársele, aun inmerso como está en un profundo bosque selvático, escuchan alegres risas y se oye claramente el chapoteo del agua, tal cual como cuando alguien nada despreocupadamente…
Seguramente dicen, es la princesa Sac-Nictè - Blanca Flor- quien vendió su alma a los dioses del cenote sagrado a cambio del logro de sus hazañas…
Seguramente dicen, es la princesa Sac-Nictè - Blanca Flor- quien vendió su alma a los dioses del cenote sagrado a cambio del logro de sus hazañas…
Sac-Nictè
ADELFA MARTÌN


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