Escritores mexicanos y extranjeros condenan los asesinatos de periodistas...Cerca de medio centenar de escritores, poetas, periodistas y defensores de la libertad de expresión mexicanos y extranjeros convocados por el PEN Club Internacional condenaron hoy los asesinatos de 67 periodistas y las desapariciones de otros en una jornada de protesta en la capital mexicana. El poetaHomero Aridjis recordó que la cifra de muertos en la lucha contra los carteles asciende a más de 50.000 por lo que los asesinatos de periodistas pasan desapercibidos y los crímenes permanecen impunes. México es un país donde hay asesinados, pero no hay asesinos",
Don Teodoro, nombre puesto por su madre, pero llamado Iktan desde niño por su abuelo, debido a su ingenio y viveza de carácter, no habìa conocido otro sitio que su pequeño pueblo en el Estado de Yucatàn. Un hermosìsimo lugar situado al sureste de Mèxico, llamado antes de la llegada de los españoles El Mayab, pues fue aquì precisamente donde se desarrolló y logró su máximo esplendor la cultura Maya. También es allí donde se localiza el cráter Chicxulub, el cual fue producido por la caída de un enorme meteorito que puso fin al reinado de 160 millones de años de los dinosaurios sobre la tierra.
Iktan, aquì lo llamaremos por su nombre Maya, pues es el que mejor lo define, poco, o mas bien nada, conocía de esas cosas de libros, ya que jamás fue a la escuela, pero si sabía mucho de los misterios, historias y leyendas referentes a brujas, nahuales y especialmente Aluxes, que abundaron siempre a su alrededor.
Desde niño fue enseñado que para cuidar su milpa, debía hacer ofrendas a los Aluxes, pues ellos tanto pueden ser buenos y proteger sus siembras y cosechas por siete años, como llevarlo a la muerte y a la ruina. Así que Iktan construyó al centro de su milpa el cathal alux, o sea la casita para el duende que durante todo este tiempo cuidará su maíz y frijol, silbándoles a las aves de rapiña y tiràndoles piedras y asustando a los posibles ladrones que osen aventurarse. Durante toda su vida, al finalizar los siete años Don Teodoro…perdón, Iktan, cerraba la cathal alux encerrando adentro al duende, ya que de transgredir estos mandatos y costumbres el Alux iniciaría sus travesuras y venganzas que solían ser muy malas. Pasado un tiempo, se reiniciaban las siembras y se volvía a abrir la casita del protector.
Iktan había contraído matrimonio hacia varios años, procreando tres hijos, pero el mayor Nohek, no solo renegaba de su nombre, pues contrariamente a su padre no tenia opción de elegir ya que este había impuesto su voluntad de llamar a su primogénito con un apelativo que correspondiera a su origen, sino que se burlaba y menospreciaba los ritos que realizaba para proteger sus sembradíos, como pinchar su dedo y dejar caer nueve gotas de sangre para lograr la incondicionalidad de los Aluxes, alimentarlos, o no decir groserías en sus alrededores, pues eso los enoja y pueden enviar fríos vientos que enferman y hacen sufrir a los humanos. Su padre lo había obligado a visitar al H-men, el curandero, con el fin de que este sabio hombre de grandes poderes lograra hacerlo entrar en razón, pero el joven seguía en sus trece diciendo…eso son solo cosas de viejos ignorantes.
Iktan pensaba a veces, si haber enviado a su hijo a la escuela no había sido un error…
Como siempre sucede, llegò la hora en que Nohek tuvo que hacerse cargo de las tierras de su padre, ya que Iktan estaba viejo y enfermo y cada día menguaban más sus fuerzas. Cuando se vio solo y con mando, pensó que lo primero que iba a hacer era desaparecer todo rastro de altares, casitas, o lo que tuviera que ver con los mentados Aluxes, y así lo hizo.
Cuando nació su primer hijo, y celebrando dicho acontecimiento, aprovechó para pedir de favor a algunos vecinos que lo ayudaran con la siembra, pues ya se avecinaba el tiempo; era costumbre que se echaran la mano unos a otros. Un poco entre copas, se le ocurrió decirles que había sacado los altares que su padre tenía por acá y por allá. En ese instante todo el mundo guardó silencio y nadie se ofreció para ayudarlo. ¡Para ellos hacen, se dijo!, son solo un montón de gente bruta. Así que, llegado el momento, salió a la carretera para contratar a los peones que por allí andaban buscando trabajo.
La primera tanda que se iba a sembrar era la del maíz, luego comenzarían con el frijol en la otra parte de la tierra que ya estaba preparada. Todo iba maravillosamente, la gente trabajaba alegre y a gusto, por lo que Nohek tal vez en una ocasión se detuvo a pensar: lástima que mi padre - fallecido pocos meses antes- no pueda comprobar que todo eran ideas suyas (a pesar de haberlo escuchado decir varias veces que los había visto con sus propios ojos) y pudiera darse cuenta que se pasó toda la vida dando gracias a unos seres imaginarios, unos pobres enanos, que de existir, serían apenas remedos de hombres…
Como a las 3 de la tarde cuando el sol era más bravo, se sentaban obreros y patrón, bajo una arbolada cercana a comer lo que habían traído, haciendo un pequeño fuego para calentar las tortillas. Juntaban todo, unos traían carne picada, otros huevos duros en trocitos, con chile poblano y jitomate, y cuando se podía, algo de cochinita pibil; así compartían y se tomaban un buen descanso.
Un día, apenas terminando de comer, llegó corriendo un vecino de Nohek dando gritos desesperados llamándolo…vuelve a tu casa ya mismo, le dijo, tu hijo ha desaparecido…
Buscaron día y noche, sabiendo que la criatura apenas un bebé que dormía tranquilamente en una hamaca, bajo la sombra del tejaban de su casa, era imposible que hubiera ido por si solo a ningún lado…Fueron los Aluxes en venganza, dijeron todos. Que bueno que ellos no matan a los niños, simplemente se los llevan y los convierten en uno de los suyos…
Al día siguiente Nohek, lleno de dudas y remordimientos, se acercó a sus tierras, comprobando que toda el maíz que sembraron el día anterior, había sido robado durante la noche…Los Aluxes, tal cual como decía mi padre, si no les ofreces alimento, se roban en la noche las semillas que sembraste en el día...
Aunque por supuesto, esa no había sido su mayor pérdida…