imagen de la red
espero me tengan paciencia,
este cuento es un poquito mas largo de lo que suelo
escribir para el blog...
¡QUE MARAVILLA, SOY VIEJO!
No me había dado cuenta de un miedo que me había acompañado desde hacía algunos años, por allí medio escondido, agazapado, negándose a si mismo, retrasando su aparición, deseando que no llegara o al menos que no fuera consciente de ello.
Cuando un día salí a pasear, comencé a observar que mi paso no era tan ágil como solía ser, y que si trataba de apresurarme más de lo debido, algún dolorcillo aparecía por acá o por allá.
Una espléndida mañana, decidí tomar mi barquita, que algunos presumidos llamaban bote, decidido a dar una vuelta; me había planteado visitar el faro abandonado –desde hacía años no llegaban barcos importantes a nuestro puerto-y como había hecho casi siempre, solo.
Até la lanchita debidamente, y comencé a subir los arduos escalones –no me lo habían parecido antes- con bastante cuidado, ya que los años de desuso habían hecho estragos en la piedra del exterior, habiendo incluso desaparecido algunos de ellos.
El interior se conservaba bastante bien, pues hacía algún tiempo se habían reparado, con recursos de todos los pobladores que deseábamos conservarlo como un atractivo turístico, tanto las ventanas rotas, como algunos daños que ya presentaban las escaleras; incluso se habían pintado los pasamanos de hierro.
Subí dificultosamente hasta la torre. El puerto se veía precioso, con el sol dando de lleno, haciendo que la blancura de las casas resaltara maravillosamente, contrastando con los jardincillos de los vecinos, y el verdor de los árboles del parque principal, muy bien cuidado. Esta era una imagen que siempre me parecía nueva.
En cuestión de minutos, una densa nube negra pareciera que se hubiera posado a propósito sobre lo que antes brillaba de manera radiante. Comenzó a llover casi de inmediato, y bastante fuerte. Pensé...nada de que preocuparse, una de esas intempestivas lluvias de verano. Pero la forma tan violenta como arreció coincidió con un cambio de las olas, que inusitadamente se elevaron a gran altura, arremetiendo contra los alrededores del faro.
Comencé a bajar sin apresurarme. Al llegar a la puerta de entrada, me encontré completamente rodeado por una montaña de agua. Mi lancha seguramente había sido arrebatada por la fuerza de las olas, pues no alcanzaba a verla. Había olvidado mi celular, lo que me imposibilitaba comunicarme con mi casa, a los que no les había dicho por cierto, a donde iba.
Rodeado por ese panorama, tuve conciencia exacta de quien era: Soy un viejo, pasó sin que casi me diera cuenta de ello, y ese miedo que no había querido reconocer me había impedido la aceptación de algo inevitable y a la vez maravilloso, pues pude sentir en ese preciso instante que incluso la idea de morir no me afectaba como hubiese creído hacía solo algunas horas.
Entré de nuevo, y me senté al pié de la escalera. Al menos no hacía frío, y tenía conmigo una botella de agua. Comencé a repasar mi vida, encontrando que era una persona completamente realizada. Nunca tuve grandes éxitos, pero tampoco grandes fracasos. Era padre, abuelo, tenía un medio de vida sin angustias, y experimentaba una serenidad que pocas veces había sentido, así, tan vívida. Logré viajar a algunos de los lugares que de muy joven había señalado en un viejo mapamundi que conservaba en mi habitación, sembré un árbol que hoy daba una estupenda sombra bajo el cual habíamos acomodado unas cómodas tumbonas para descansar en las tardes de calor, y aunque no había escrito un libro, si una buena cantidad de poemas, que recientemente había mandado a encuadernar con el fin de regalarle un ejemplar a cada uno de mis tres hijos. Tenía clarísimo, que si acaso no pudiera salir de allí, podría marcharme experimentando una gran tranquilidad de espíritu. Me preocupaba más bien en ese momento, como la estarían pasando las personas en tierra, pues definitivamente la violencia de las olas no era usual en esa época del año.
Unas cuantas horas después todo había vuelto a la normalidad y aparecieron mis hijos a buscarme. Mi lancha era historia, algunos pedazos habían llegado a la playa por lo que se imaginaron donde estaba...Hubo un terremoto, me informaron, cuyo epicentro se localizó a bastantes kilómetros mar adentro, lo que formó un pequeño tsunami; hay algunos destrozos en el pueblo, pero sin pérdida de vidas que lamentar.
Cuando regresábamos, me aislé con mis propios pensamientos, y una sonrisa iluminó mi rostro... ¡soy viejo, me repetí, que cosa tan maravillosa!.
El miedo había desaparecido por completo. Pareciera que solo necesitamos saber quienes somos, dejar de lado las neblinas de lo que pretendemos demorar sin darnos cuenta que solo nos estamos engañando, para que se haga la luz de la verdad en nuestra consciencia, devolviéndonos paz y felicidad. Esto que siento debe ser lo que algunos llaman...reencontrarse consigo mismo...

Adelfa Martìn










50 comentarios:
Precioso...has hecho que me enternezca...un buen relato y nada largo...un besote
Adelfa, pues no me ha parecido tan largo el cuento, yo pense que iba a ser de ocho folios jajaja; está bueno el cuento, Ojalá cuando llegue a vieja lo vea con el mismo positivismo del hombre de tu cuento, aunque hace dias todavia me atrevia a bromear a proposito del retraso de las jubilaciones a los 67 años que todavia me vería yendo a trabajar con una gancha cuando tuviera incluso 80 para poder cobrar la jubilación, tal como esta la situación...y se reían mis compañeros de la Plataforma. Pues eso, Ojala cuando llegue a la vejez lo vea así...
Abrazos
Qué relato para conmovedor y extraño, extraño porque aún no he sentido qué es llegar a viejo; pero sí, hubieron varias personas que que me dijeron que sólo anhelaban partir de aquí porque todas aquellas que confomaban su vida y su quehacer hbían marchado también y se hallaban en unmmundo totalmente extraño sin saber hasta de qué conversar. Un gran abrazo
FIBONACCI, ¡¡gracias!!, asi me gusta..
saludos cordiales
MARIAJE, pues si, la tan temida vejez no suele verse tan temida cuando se llega a ella, en fin, algo inevitable...cuando tenemos suerte...
abrazos
EL DRAC,gracias
Pues generalmente las personas que asi se sienten son las que se "toman la vejez en serio" tanto, que terminan aislàndose y sintièndose como si no fueran de la generaciòn presente...¡error!, mientras estamos vivos somos de "esta generaciòn" la que nos toque, solo que con mas experiencia y cosas que decir...
te agradezco
abrazos
Me has emocionado mi querida Adelfa, a mi se me ha hecho cortito, me parece muy interesante relato, me has enganchado.
Besitos y un muy fuerte abrazo con todo mi cariño para ti, espero que tengas una linda semana.
ROSANA MArtì, Que bueno que te gustò, mil gracias, y lo mejor para ti tambièn...
saludos
Hola Adelfa
Que ternura este texto, esta reflexión, es así, es encontrarse a uno mismo y todo secreto esta en la aceptación y saber que se ha vivido y mucho y no en vano. Esa serenidad para tomar las riendas de las cosas hace que nuestra vejez no nos asuste.
Hermoso!!
Abrazo
Un cuento precioso y nada largo, muy al contrario cuando los estás leyendo te absorbes tanto en ello que se te hace corto.
Creo que efectivamente todas las divagaciones que cuentas en tu relato, todo lo que pasa por la cabeza del protagonista, el sentirse satisfecho con lo que ha hecho en la vida, todo ello, es encontrarse a sí mismo y ser feliz como se es y aceptarse tal cual es.
Llevas razón en tu comentario, al amor hay que alimentarlo para que se mantenga vivo siempre.
Besos, hasta pronto querida amiga
Precioso relato de paz espiritual...Mira amiga Adelfa...Este hombre de tú relato descubrió por unas series de circunstancias su vejez...Pero es tan corta la vida y uno se aferra a lo que todavía le queda por hacer en esta vida y no se da cuenta inmerso en sus pensamientos...Que la vida se le acaba como se pone el sol.
No es largo tú relato y da para mucho pensar...Besitos querida amiga
Una historia preciosa, rebosante de ternura. Ojalá pudiera yo llegar a viejo, y poder contar lo mismo que el protagonista de la historia.
Adelfa:
sublime relato.
la experiencia y vivencias de la vida, dejan sus huellas, el conocimiento de lo que hemos vivido.
las etapas biologicas son parte de nuestra naturaleza humana.
y la sabidurìa y grandeza del alma, nos enseña que somos mortales.
la vejez se un ejemplo de sabidurìa
besos
No es tu registro habitual, pero este me encanta.
Abrazos.
Nada como reencontrarnos con nosotros mismos. Buen cuento. Abrazos
Precioso relato conmovedor, asumiendo que la muerte no le daba miedo, había vivido intensamente y esas vivencias le hacían sentirse sereno asumiendo el peligro…
Se me ha hecho muy corto tu relato, me gusta como lo cuentas.
Un beso enorme
Que bonitoooooo!!!a mi no se me ha hecho largo, que sabiduría la de este hombre para saber llevar los años, una buena moraleja para que la tomemos los que ya no somos jovenes.Besitos
MABEL, que linda reflexiòn haces sobre el texto, muy agradecida,
abrazos
DEMOFILA, te agradezco mucho, y especialmente que no se te haya hecho largo, es una de mis preocupaciones cuando escribo para el blog...
mis cordiales saludos
EL REFUGIO DE MIS SUEÑOS, muy agradecida, es que con personas con la generosidad de uds. vale la pena escribir, de veras...
muchos abrazos
NESMEDU, llegaràs, claro que si, y tendràs maravillosas cosas que contar, especialmente sobre paciencia, alimentada por la lectura a tus amigos blogueros, jajaja
abrazos
BALANGO, ¡amigo mìo! no te habìas percatado, pero escribir cuentos me encanta...solo que no le has "echado un ojo" a mi libro El Mundo a mi Alrededor...
mis cariños
LIGIA, te agradezco muchìsimo,
abrazotes...
SNEYDER, gracias
Fìjate que yo creo que uno "de los trucos" de no tener miedo a la muerte, es eso mismo, haber vivido intensamente...
saludos cordiales
MA. CARMEN..¿te gustò?, grandioso, que mas se puede pedir cuando se nos ocurre escribir algo?
mil gracias amiga
NORMA RUIZ...no podrìa decirlo con mas bellas palabras,
mil gracias
mis cordiales saludos
Ha sido hermoso este escrito, muy tierno y conmovedor como esta contado.
Felicitaciones por el mismo!
Un abrazo grande!
JUAN MANUEL, gracias.
Te envìo mis cordiales saludos
Reencontrarse con uno mismo es la clave mi amiga...para dar las gracias por los años vividos y como mencionas aqui por los triunfos y fracasos que nos ayudan día tras día a ser mejores personas...gracias a Dios y la la vida que nos regala tanto!!!Me ha encantado leerte y no digas que es largo tu escrito al contrario se me hizo corto...un abrazo de feliz inicio de semana
ALMA ENAMORADA, pues te agradezco muchìsimo que te tomaras tu tiempo para leerlo,
mis cariños
Acabo de leer esta maravilla de cuento que yo hubiera querido hacer, ya que siempre he pensado que la vejez tiene y debe ser , eso ¡¡maravillosa.''
Desde muy joven soñaba con mi vejez y la verdad que lo estoy pasando como nunca, dure lo que dure.
A mi madre solo le oia dedir por ultimo-Que feliz soy.Enhorabuena.
Me encantó descubrir tu blog gracias a las huellas que dejaste en mi blog en el post dedicado a Sor Cecilia, veo que escribes muy bien, te felicito por ello.
Un beso.
ANONIMO, pues gracias, estoy completamente de acuerdo...es una època que sabièndola disfrutar es maravillosa.
saludos
MARIA, Gracias por tu visita, tuviste una idea original con eso de las entrevistas,
mis cordiales saludos
Querida Adelfa, buen cuento, jajaaa, ya tengo 77 años y aún no me veo viejecita; estoy dentro de una etapa de mi vida que nunca pensé iba a llegar, tanto es asi que empecé a escribir hace aproximadamente dos años y mis poemas para Abril de este año 2.
Es algo precioso que a estas alturas estoy viviendo, además no dependo de nadie, ni economicamente, ni mental ni fisica y vivo solita, me valgo para todo, jajajaaa tengo una hija
que vive cerca mio, que aún me viene a pedir consejo, jajajaa, además le robo tiempo al tiempo, no me gusta dormir mucho, aunque lo necesite, porque considero que dormir es morir.
A todos y todas, viejecitos nunca miren sus años, piensen en su voluntad, fuerza y deseos, y los achaques al cubo de la basura, jejee.
Muchos abrazos, mi amiga.
Leonor
LEO...¡¡gracias!!, eres exactamente la vìvida imagen del protagonista de mi cuento, como me alegra, y ademàs me hace felìz saber que vives con esa paz y alegrìa que produce la independencia...
abrazos amiga
Para nada largo, lo has escrito tan bello que podria seguir leyendo horas, mi niña!!
Eres encantadora y escribes maravilloso.
Un beso y mi cariño...
~Charo Bustos~
Muy bueno el cuento, aunque en realidad, no creo que sea la vejez lo que tememos, más bien nos sentimos atraídos por la experiencia que conlleva, por el aplomo que aporta. Lo que tememos realmente, al menos yo, son las limitaciones que la vejez del cuerpo ocasiona en muchos casos, la dependencia, el ir perdiendo nuestras facultades y nuestra libertad de movimientos y hasta de pensamientos, incluso los recuerdos.
Besos
Sí, Adelfa, no hay nada como llegar a conocerse a uno mismo. Es una tranquilidad y una paz inmensas. Precioso tu cuento :)
Un abrazo
CHARO BUSTOS...¡eres un sol!, mil gracias,
abrazos
NARCI, pues un poco de todo,imagino, aunque el temor real, si concuerdo contigo que està mas que nada en las limitaciones inevitables, el hacerse demasiado viejo y volverse dependiente, con la consecuente pèrdida de dignidad personal, de orgullo...¡terrible el panorama!
mil gracias
saludos
LOLI Y MARI CARMEN POLO, muy agradecida, cosa difìcil, si es que realmente lo logramos,
saludos cordiales
Me ha gustado sobre todo el final: si te sientes de algún modo satisfecho con la vida que llevas (sin demasiados fracasos, con algunos éxitos y logros), llegar a esa etapa de la vida en la que parece que no nos queda nada por hacer, deber ser más sencillo y asequiblle. Me hizo pensar.
saludos.
Adelfa: Maravilloso cuento que leí rápidamente! Si, es cierto...ser viejo no es un drama. Por lo menos, yo soy feliz!
Felicitaciones.
Un gran abrazo
ESILLEVIANA, pues que bueno, entonces el cuento tiene algo para reflexionar...es la idea,
mil gracias,
saludos cordiales
ELIANE, que bueno amiga!, no, si se te ve, ademàs con una vida ùtil, muy ocupada y creativa...¡que mas se puede pedir!
Un maravillos cuento que me ha atrapado en la lectura hasta conocer el punto final.
tienes una gran maestría para narrar uqe haces que uno visualize las iamgenes que nos vas comaprtiendo en tu relato.
me encanto.
ATLANTIDA, te agradezco preciosa, de veras mil gracias...
abrazos
Siempre he creido que los cuentos en su enseñanza suma dejan sus palabras claves al final del texto y eso se logra muy bien en tu texto
...creo es una toma de conciencia audaz y certera que es de esperar muchos la tengamos así de clara cuando estemos bordeando esos días de nuestra vida...
te dejo mi abrazo grande amiga!
MEULEN, y yo agradezco tu presencia,
mis cariños hasta ese hermoso Chile...
abrazos
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